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¿Cómo hablar de sexualidad con los hijos?

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Pablo y Lucía son padres de un varón, Joaquín, quien ya comenzó a hacer las primeras preguntas, y como no encuentra las respuestas, acude a los amigos o a parientes más jóvenes (tíos probablemente) o a la información que circula en Internet.

En ninguna de estas fuentes Joaquín hallará las mejores respuestas, porque quienes verdaderamente pueden brindárselas son sus padres; es decir, la sexualidad es un asunto lo suficientemente importante como para que ellos no lo descuiden. Evitar embarazos no deseados y enfermedades de trasmisión sexual, además de ayudar a los hijos a que tengan una sexualidad saludable, es su responsabilidad.

En general, lo más difícil es dar el primer paso, romper el hielo y encarar el tema. Una vez superada esta primera etapa, si todo sale bien, las siguientes charlas serán mucho más fáciles.

Pero si las cosas no salen como se espera, no es motivo de alarma, ya que es posible intentar nuevamente, todas las veces que sean necesarias, hasta que la comunicación con los hijos, para hablar de sexualidad, sea natural, efectiva y cómoda para todos.

Nueva etapa para nuestros hijos

Cuando el hijo deja de ser niño, comienza a transitar una de las etapas más difíciles del desarrollo: la adolescencia, la edad de los cambios hormonales, y es muy probable que los padres se pregunten cómo hablarle de sexo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sexualidad es “un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.

Comprender la sexualidad ayudará al adolescente a enfrentar sus sentimientos y la presión del entorno, asumir el control de su vida y a tener relaciones afectivas sanas. También lo ayudará a protegerse contra el abuso sexual, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y los embarazos no deseados. En este sentido, los padres juegan un papel trascendental en la educación sexual de sus hijos, dado que son quienes pueden ayudarlos a sentirse bien con su sexualidad y orientarlos en los momentos de confusión.

Romper el hielo

Lo más aconsejable es hablar con los hijos sobre la sexualidad en los primeros años de su niñez. Por supuesto, al comienzo resultará incómodo, pero con el tiempo y la práctica cada vez será más fácil.

Existen básicamente dos etapas en el crecimiento del niño donde el sexo es un tema de conversación determinante. La primera es la fase de descubrimiento, donde la sexualidad es una incógnita y empieza a conocer qué existe detrás de esa palabra. La segunda fase es la activa, en la cual el adolescente comienza a sentir y experimentar su sexualidad. Por supuesto que en cada etapa es preciso hablar sobre sus determinados aspectos con un lenguaje específico.

Lo importante es que los padres no esperen a que su hijo sea un adolescente para charlar sobre este tema, porque pueden sorprenderse al comprobar que sabe mucho más que ellos, quizás a veces en base a datos o informaciones erróneas que, en algunos casos, pueden poner en riesgo su salud.

Los especialistas señalan que aquellos progenitores que hablan con sus hijos hacen que la experiencia sea diferente. Los adolescentes que pueden mantener buenas conversaciones con sus padres sobre sexo, son más propensos a posponer su actividad sexual, tener menos parejas, y usar preservativos y otros métodos anticonceptivos cuando tienen relaciones sexuales.

Por lo tanto, son los padres quienes marcan la diferencia. Es posible hablar con los hijos, construir relaciones sólidas con ellos y fijarles expectativas y límites claros. Estas son formas comprobadas para prevenir el embarazo adolescente, reducir las posibilidades de contraer ETS, y asegurar que experimenten una vida sana y gratificante.

El poder del diálogo

Los padres deben conseguir que sus hijos confíen en ellos y les crean cuando hablan. Lo ideal es hacerlo progresivamente, charlar con naturalidad cuando los hijos lo necesiten, utiliza distintos ejemplos como una película o programa de TV pueden insinuar un tema, y entonces aprovechar la ocasión para hablar de ello.

También genera confianza revelar experiencias propias, siempre que sean adecuadas a lo que los hijos pueden escuchar. Si se crea un clima de confianza y credibilidad, los hijos harán preguntas, plantearán sus dudas y naturalmente profundizarán sobre el tema.

Es cierto que hablar de sexualidad con los hijos no resulta una tarea sencilla. Los adolescentes viven el día a día, sin grandes preocupaciones y sin demasiadas responsabilidades. Por este motivo hablar con ellos es importante, dado que en ciertas ocasiones, la falta de información y apoyo conduce a conductas perjudiciales.

En la actualidad, los jóvenes inician las relaciones sexuales a temprana edad, y a veces como forma de pertenecer a un determinado grupo. Sin embargo, la sexualidad es parte importante de la vida, y es esencial saber cuidarse y ser responsable.

Temas para hablar

Tres temas claves que los padres deben plantear:

  • Cuidado. Actualmente el acto sexual se ha convertido en un acontecimiento frecuente entre los adolescentes, y muchas veces no importa con quien lo hacen, sino decir que lo hicieron. Explicarles la responsabilidad y la importancia que implica la sexualidad, resulta una tarea primordial. Dado que en las relaciones sexuales no sólo se involucra el cuerpo, sino también el corazón, hacerlo con una persona que se quiere es fundamental. Por ende, en ese acto de entrega, es esencial cuidarse.
  • Embarazo. El embarazo adolescente es una situación frecuente. Hay jóvenes que no aún no han consolidado su propia identidad, pero tienen la tarea de criar a un niño. Para el adolescente, el embarazo no sólo implica un hijo, sino concluir una etapa tempranamente.
  • Prevención. Además del embarazo, la falta de cuidado en las relaciones puede derivar en enfermedades de transmisión sexual, varias de las cuales pueden tener consecuencias negativas (sida, HPV). Es vital hablar con los hijos acerca de los métodos seguros de prevención y sobre la importancia de cuidarse a sí mismos

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